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Cada vez se evidencia y reafirma más que la pandemia no se generó en un mercado de animales silvestres como nos quiso hacer creer la historia oficial. La naturaleza no es tan cruel, se ve claramente la mano del hombre, tanto en la manipulación por ingeniería inversa del virus como en el escape del laboratorio de China, encubierto por la mano totalitaria del gobierno del régimen del Partido Comunista Chino, que trató de borrar toda la evidencia, limpiando, matando, manipulando, desapareciendo, modificando escenarios e inventando una historia que sonara posible, pero que a pesar de los intentos sistemáticos de hacer callar la verdad (muerte de científicos, detenciones sin paradero conocido de médicos que alertaron, evidencias de geolocalización de cuando empezó la propagación del covid que no coincide con la tesis críptica china, exilio de especialistas desertores a gran riesgo de su vida e integridad física propia y familiar, evidencias científicas en mercados señalados que denotan el borrado de huellas, etc.)
China quiere liderar el mundo y tiene incontrovertibles pretensiones hegemónicas globales y experimentando con virus hizo real la pesadilla de escenario biológico de destrucción masivo tan temido.
Esperemos que esta fuga por negligencia o deliberada tenga solución porque exponencial y matemáticamente las mutaciones del virus que lo hacen mas contagioso y letal cada vez lleva como resultado que puede extinguir la especie humana con vacunas que corren detrás. La proyección aritmética alarma.
Esta es la primera pandemia de la humanidad que cuenta con aviación comercial para su propagación global como gran aliada y las poblaciones más desaprensivas con las precauciones (Inglaterra, Italia, EE.UU.) o pobres (Brasil, India, Perú, Sudáfrica) son las que generan mutaciones.
Es una carrera con final abierto la que se está corriendo contrareloj entre el virus desatado y las vacunas que van detrás, siendo evidente también que la inmunidad de rebaño es una utopía y el final de la historia, una incógnita.