No es casual que Estados Unidos siempre tenga un video de un terrorista para mostrarnos en fechas clave a través de las cadenas de noticias funcionales, en este caso la cadena de noticias ABC fue la vía elegida para difundir una oportuna amenaza para el 11 de Septiembre, a cuatro años de los atentados en suelo estadounidense, en este caso de un norteamericano convertido al islam -Adam Gadahn, cubierto su rostro sin sentido pues supuestamente lo identificaron (?), haciendo patéticos gestos de degollamiento propios de una película para asustar niños- que anuncia atentados casualmente en la ciudad hollywoodense de Los Angeles -ícono de la cultura americana y occidental- y en Melbourne, Australia, como ya fue adelantado en este weblog, no sería sorpredente de suceder.El tema es como se utiliza el miedo en los medios de comunicación, sobre todo en fechas sensibles y clave para la gente -en este caso norteamericana pero con proyección para la comunidad internacional toda- para mantener a la población disciplinada bajo el mando del terror, con ciudadanos con el libre discernimiento condicionado por el paralizante miedo difundido a través de las vías correspondientes de los líderes internacionales -léase Bush, Blair, Berlusconi, etc.-supuestamente que nos van a proteger y por otro lado el temor generado por estos socios que son para la muerte, el negocio de las armas y el temor lavador de cerebros -que tanto poder otorga sin cuestionamiento- que son los "terroristas".
Pero sin dudas lo más grave que deja el cuarto aniversario de los atentados en Nueva York y Washington, es el blanqueo y la instalación que se hizo en la opinión pública desde lo más alto del poder norteamericano -que no es la presidencia sino los centros de poder reales como las empresas americanas fabricantes de armas, cuyo algunos de sus voceros desde hace más de veinte años es el inamovible Donald Rumsfeld- de la crítica secuencia final de la llamada doctrina de ataques preventivos: sumarle la utilización ya sin vacilaciones de armas nucleares.Es la oficialización ya de que no hay más orden jurídico internacional, no existe más la legalidad ni las reglas ni el derecho.Manda el miedo, de uno y otro lado y la gente está en el medio.Y ya se sabe que clase de decisiones se toman con miedo, con desconfianza, con temor en lugar de razocinio, lógica y sentido común.Se van a tomar decisiones impulsivas motivadas por el nerviosismo, con un costo inestimable para la humanidad, tal vez inclusive a costa de la eliminación de la humanidad misma será el paso final de esta escalada.Y mucho tiene que ver con la irracionalidad imperante y supuestamente inexplicable la droga, tanto el consumo de quienes dirigen este teatro dantesco de muerte, como el comercio y las cifras multimillonarias que genera el tráfico de estupefacientes, para nada casual por ejemplo en la zona que domina Ben Laden (Afganistán, Pakistán, etc.), pues por dichos territorios circulan los mayores caudales financiadores del terror de opio.La droga como comercio y como enfermedad está en el centro del problema de la locura que la humanidad vive actualmente.Por las cifras que mueve y por las decisiones que hace tomar a los protagonistas de la era del terror: Desde Bush que ha consumido cocaína en la residencia presidencial de Camp Davis cuando su padre era presidente -según lo denuncia la biógrafa norteamericana Kitty Kelly en su libro "La Familia: La verdadera historia de la dinastía Bush"- hasta los suicidas de Londres, cuyo perfil era el de jóvenes adictos que no se habían podido integrar satisfactoriamente a la sociedad occidental, y la doble vida -de estudiantes o profesores ejemplares y discretos reclutas terroristas- que llevaban sumado al consumo de drogas puede explicar la irracionalidad que terminaron cometiendo.¿Durará un siglo más la humanidad, el planeta tal como lo conocemos todavía ahora?