Finalmente, Bush ganó las elecciones en los EE.UU. y tal como fue adelantado en este weblog, el reelecto presidente norteamericano tenía un as guardado en la manga que a pocos días de los comicios capitalizó: no fue la captura de Bin Laden sino su oportuna aparición en las cámaras de televisión dando un mensaje como si fuera un panelista de un programa televisivo político, no ya entre montañas y primitivas cavernas sino sobre un estrado, con decorados acordes atrás, volcando claramente con su aparición unos días antes del decisivo comicio del 2/11 la elección a favor de Bush, puesto que la primer impresión que le da al ciudadano norteamericano común ver a Osama Bin Laden aún sin escucharlo, es la primitiva reacción psicológica inconsciente de miedo y es sabido según reiterados y concordantes estudios psicológicos cual es la primigenia forma de reaccionar al miedo, buscar inmediata sensación de seguridad, que en este caso según toda la estrategia de campaña la ofrecía Bush, que se encargó de instalar la idea de que el especialista en brindar seguridad dentro del territorio americano para que no ocurra otro ataque como el del 11 de Septiembre y aún fuera del suelo del país del norte con su doctrina de ataques preventivos por lo cual mantendría alejados a los terroristas de las casas de los estadounidenses, en un escenario anterior a la aparición de Bin Laden en ese mensaje donde cada voto contaría, terminó dandole una abrumadora diferencia de más de 3.000.000 de votos sobre los obtenidos por el candidato demócrata Kerry, siendo claro y manifiesto entonces que el pueblo norteamericano se inclinó decisivamente por Bush por el efecto miedo que logró en la población norteamericana la aparición tan "oportuna" y "casual" de Bin Laden dirigiendo su mensaje como todo un columnista político que desde la tribuna de la opinión pública internacional digita elecciones, siendo el máximo exponente y símbolo de lo que se ha dado en llamar en este diario virtual la terrorcracia, esto es, la desvirtuación de unos de los pilares básicos de la democracia como lo es el voto a través de la diseminación del efecto miedo que genera en la gran mayoría de la gente las amenazas impunemente diseminadas por los terroristas con la evidente connivencia y complicidad de altos funcionarios de gobierno, a través de medios de comunicación estratégicamente funcionales.¿Alguien con sentido común y lógica puede creer que la difusión del discurso en un estudio de televisión al mejor estilo de un columnista político de Bin Laden tres días antes de las elecciones ocurrió sin la anuencia del gobierno norteamericano? ¿Alguien puede creer seriamente que los servicios secretos, el Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca no sabían de la existencia de esa cinta antes de que sea difundida? ¿A nadie le llama poderosamente la atención que en esa situación nada manifestara institucionalmente el gobierno norteamericano antes la difusión del discurso manipulador de Bin Laden sobre la existencia del mismo?.Nótese que la prédica aterrorizante del supuestamente más buscado terrrorista del mundo, se difunde por un canal de Kuwait, país aliado a los EE.UU....¿Hacen falta más presunciones para llegar a la conclusión de lo obvio?.
Pero tan o más escandoloso y repudiable resulta por esos días la manera en que para la estabilidad y paz internacionales, sobre todo en la convulsionada zona de Oriente Medio, la forma en que Israel se deshizo de Yasser Arafat.Así como cuando fue el atentado a las Torres Gemelas, aprovechando la convulsión que generó ese día los acontecimientos que se sucedían en EE.UU., el gobierno israelí aprovechó que el centro de atención pasaba por lo que sucedía en territorio americano y realizó una sangrienta incursión por territorios palestinos que dejó una masacre que poco fue difundida en comparación lógicamente con la magna noticia que venía de suelo estadounidense, y de la que casi ninguno recuerda.También es válido recordar que el día de los atentados en EE.UU., Israel difundió grabaciones viejas donde palestinos festejaban y atribuyeron maliciosa y fraudulentamente esos festejos a los atentados del mismo 11 de Septiembre, en un escándalo que recorrió el mundo que rápidamente fue enviado al ocaso por la gravedad del nuevo cuadro de situación internacional que se vislumbraba con el ataque a los EE.UU.
Esta vez, el aprovechamiento del viento a favor que hizo Israel del resultado de las elecciones estadounidenses y el consecuente endurecimiento de la política internacional y la ratificación de la ley de la selva como nueva ley internacional dominante que importa la teoría del ataque preventivo, que da por tierra y hace trizas el ordenamiento jurídico internacional que tutelaba la O.N.U., se dio a través de la eliminación no violenta del lider palestino, Yasser Arafat.En este sentido es muy oportuno recordar que cuando al premier israelí Sharon le preguntaban si a Arafat lo iban a eliminar como a los dos líderes asesinados de Hamas, mediante lo que Israel dio en llamar la política de ataques selectivos, siempre respondió misteriosa y proféticamente que "a todos les llega su turno".¿Con esa frase siempre repetida en boca de Sharon se estaba dejando entrever que Arafat iba a ser asesinado con la utilización de un arma biológica, que no deja vestigios luego de que cumple su cometido como denuncia el candidato ucraniano quisieron aplicarle a el, para eliminarlo de la contienda electoral?.Los análisis, las conclusiones de los médicos que atendieron a Arafat y los hechos que rodearon su indescifrable enfermedad sanguínea parecen confirmarlo.Basta recordar que Arafat estaba confinado por el gobierno israelí, privado de su libertad ambulatoria, controlada por el gobierno israelí que durante tres años tuvo bajo control el ambiente, el aire y la comida que el mismo digería en su confinamiento.Sharon es pragmático, tiene sentido común y es práctico, y sobre todo no quiere suicidar politicamente a su país y sabía ya, lo daba a entender cuando eludía misteriosamente una respuesta contundente a si Arafat sería eliminado con la política de ataques selectivos -liso y llano asesinato-, que el líder palestino no podía ser muerto a través del disparo de un misil que impactara en su reducto o en su automóvil durante un traslado, porque la inestabilidad de la zona se hubiese transformado por años, tal vez décadas, literalmente en un infierno dantesco.Arafat debía ser eliminado insidiosamente, silenciosamente y que dicha eliminación además, no dejara rastros de la misma.Así presuntamente sucedió.Y es una vergüenza.La comunidad internacional civilizada debe alzar su voz contra este resquebrajamiento del orden jurídico internacional, con asesinatos selectivos, levantamiento de muros ilegales que dividen poblaciones, invasiones ilegales unilaterales de potencias a otros países pobres pero ricos en recursos estratégicamente importantes, como Irak, inmunidad ante la Corte Penal Internacional de los soldados que cometen atrocidades contra las poblaciones invadidas, violaciones a los derechos humanos y aún la responsabilidad penal de los gobernantes que ilegalmente los envían, todo esto debe terminar, si la orbe quiere vivir bajo el imperio del derecho y de la ley y no bajo la ley del más fuerte o de la selva.