Es terrible pensar que, figuradamente, Bin Laden le agarró la mano a los votantes que iban a poner su voto por el candidato del PP, y con sus manos llenas de sangre le hizo agarrar la boleta del candidato del PSOE, porque la gente es hipócrita, nadie se acordaba de la otrora oposición al envío de tropas españolas a Irak y la mayoría iba a votar en apoyo a la gestión de Aznar.Todas las encuestas hasta hace una semana antes de las elecciones daban ganador al candidato del PP, solamente se discutía si el triunfo iba a conseguir la mayoría absoluta o no, pero no estaba en discusión que el candidato oficialista triunfaba.Es apabullantemente perturbador observar que Alqeda operó como decisivo árbitro de las elecciones, porque lo más grave es el mensaje que queda después de la elección: que el terrorismo da resultado, cambia tendencias en elecciones, aún en casos improbables o en plazos fugazmente perentorios.Esto da lugar a la creación de un peligroso camino que comenzó en España: La terrorcracia, nueva forma de gobierno que amenaza a todos los sistemas democráticos que son digitados por el terror y que no solo paraliza por el miedo que provocan sus ataques, sino que paraliza por la cooptación que hace de sistemas democráticos; inquietante.
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